• Deutsch
  • Español
  • English
  • Français

El ayuno

¿Qué es el ayuno?

La capacidad de ayunar es un potencial de adaptación a las condiciones climáticas de nuestro planeta. En nuestra zona de clima templado existen estaciones y, en consecuencia, variaciones en la disponibilidad de alimentos. Antes, durante los millones de años en que se desarrolló el metabolismo humano, apenas hubo posibilidades de conservar los alimentos. Cuando la radiación solar era fuerte, había mucho alimento. Los animales al igual que los seres humanos acumulaban panículo adiposo. En invierno sin embargo bajan las temperaturas, la vegetación introduce un período de reposo. Los seres humanos y los animales sólo disponían de una cantidad limitada de alimentos que en el transcurso de los meses invernales se iba agotando. El déficit calórico se compensaba a partir de las reservas corporales, principalmente de las células adiposas. El cuerpo humano es perfectamente capaz de almacenar el exceso de alimentación, una vez pre-digerido, en forma de una sustancia compacta y ligera como lo es la grasa.

No se tardó en observar que los períodos de ayuno, seguidos de una fase de regreso progresivo a la toma de alimentos, provocaban un efecto de limpieza y vitalización.

De la misma manera que la naturaleza despierta del sueño invernal y desarrolla hojas y flores en primavera, así también el ser humano puede poner fin a su ayuno para volver a alimentarse poco a poco, fase que se denomina como de “readaptación”. En ella, tanto en el cuerpo humano como en la naturaleza, se produce una vigorosa neoformación de estructuras proteicas jóvenes, similar sólo a lo que conocemos del niño durante su etapa de crecimiento.

El método Buchinger Amplius ofrece un ayuno en tres dimensiones:

La dimensión física médica, la dimensión espiritual y la dimensión social humana.

El ayuno debería constar de cuatro etapas: la planificación, la preparación, la realización del ayuno y el regreso progresivo a la toma de alimentos.

Un ayuno exitoso se basa en siete pilares: el reposo, la tranquilidad, la relajación y la introspección, en equilibrio armónico con el ejercicio físico diario ( adaptado a las condiciones personales ). Se estimulan las eliminaciones a través de los riñones, por medio de abundante toma de líquidos, a través de los intestinos, por medio de la limpieza intestinal que proporciona el enema ( cada dos días ), a través del hígado, por medio de la compresa hepática, y a través de los pulmones, por medio de una respiración activada gracias al ejercicio físico. Un elemento importante de su cura de ayuno son los cuidados que le dispensa el equipo de terapeutas y que compaginan el calor humano con la eficacia profesional. La cantidad apropiada de líquido se complementa durante el ayuno con la toma diaria de un ¼ litro de caldo vegetal, un ¼ litro de zumo de fruta y 30 grs. de miel. A ello hay que añadir la recomendación de alimentar el alma, muchas veces “hambrienta”, a través del contacto con la naturaleza, la lectura, la música, las buenas conversaciones, la meditación o la oración.

Si desea saber más, lea “El Ayuno Terapéutico Buchinger. Una experiencia para el cuerpo y el espíritu”, de la Dra Françoise Wilhelmi de Toledo, Editorial Herder, 2003 o “ Therapeutic Fasting: The Buchinger Amplius® Method”, de la Dra Françoise Wilhelmi de Toledo, Editotial Thieme, 2011.

Maria Buchinger Foundation
info@maria-buchinger-foundation.com

Junta directiva